Primeramente, muchas gracias por entrar a este blog, y espero que con asiduidad lo continúe haciendo. En esta primera entrada destinada al fin que tiene este blog, analizar los acontecimientos políticos actuales, desde mi humilde perspectiva, voy a tratar el tema de la reforma de la ley del aborto. El nuevo ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, ha anunciado recientemente que no solo se reformará dicha ley obligando a las menores que deseen abortar a poseer permiso de sus padres, hasta aquí, nada incoherente a mi entender, sino que, y ahora viene el grueso del retroceso, se vuelve a la postura de la ley de 1985 en la cual las mujeres que vayan a poner fin a su embarazo de forma artificial y voluntaria, tienen que tener una razón de peso, como que hayan sido víctimas de una violación, el feto vaya a nacer con malformaciones, o que suponga un grave riesgo para la salud mental de la mujer o del futuro bebé. Esto es, hoy en día, una medida obsoleta, un pensamiento conservador que ni siquiera ellos llevan a la práctica, sino que lo piensan teóricamente, y lo intentan aplicar. Digo esto porque ahora la razón por la que todas las mujeres querran abortar será porque no se encuentran preparadas psicológicamente para afrontar dicha responsabilidad y por lo tanto esta en riesgo su salud mental o la del niño, al nacer en una familia que no recibirá todo el cariño o el amor que puede recibir un bebe esperado y deseado. Por otra parte, y en mi opinión, creo que las personas somos libres de decidir si queremos o no asumir una responsabilidad de ser padres o no, siempre que tomemos esa decisión dentro de un período determinado en el que la madre no pueda sufrir complicaciones ni efectos negativos en el futuro, pero en lo que no estoy de acuerdo es que se considere este derecho como una prestación fundamental que nos deben ofrecer en un hospital público financiado por todos. Es una decisión que recae en los responsables directos, los hipotéticos padres, y no sobre el total de la población. Si han cometido un error, o se han arrepentido, o cualquiera que sea la razón deben hacerse cargo ellos de financiar la solución, excepto en casos escepcionales, que serian los que la antigua ley de 1985 aceptaba como permitidos, violación, malformaciones del feto y peligro psicológico, este último, diagnosticado por un psicólogo para evitar fraudes y engaños.
Esto ha sido todo. Un saludo. Daniel C.
Desde tu punto de vista si una joven está embarazada y dicho embarazo no es deseado y quiere abortar ¿qué hace? ¿si tiene dinero aborta y sino se fastidia y tiene al niño? Con este argumento Daniel, sólo estás defendiendo una libertad para aquellos que tienen dinero y a los que posee limitados recursos les estas negando tal derecho. ¿No lo ves injusto?
ResponderEliminarInjusto me parece que habiendo tantos métodos anticonceptivos como se disponen hoy en día, se queden embarazadas de forma no deseada. Cierto es que a veces falla, pues para eso esta la píldora del día después. Lo que si creo es que yo no tengo que pagar los errores de los demás. Pero tampoco tengo que prohibir que lo solucionen.
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